Iniciamos nuestra singladura con el lanzamiento de “PECCATA MINUTA” de Penélope Maxwell Ross.
Peccata Minuta de Penélope Maxwell Ross: la erótica del juego literario
¿Puede la literatura erótica ser, a la vez, sátira, homenaje, provocación y experimento narrativo? En Peccata Minuta, Penélope Maxwell Ross responde con un rotundo sí. Oculta tras un seudónimo y con voluntad lúdica, la autora construye un libro que se inscribe con soltura en la tradición del erotismo literario culto, pero sin perder la risa ni la desvergüenza.
Formado por trece relatos, el volumen es un catálogo de «vicios ocultos» donde se cruzan registros tan diversos como el monólogo interior joyceano, el relato picaresco, la crítica filosófica, el relato paródico, y hasta la sátira de género. Cada cuento —como el delicioso “Spaniard Psycho”, la provocadora “Crítica de la Razón Impura” o la irreverente “Venéreas Aventuras del Caballero de La Mancha”— propone un cruce singular entre peripecia narrativa y juego sensual, entre inteligencia estilística y pulsión erótica.
La escritura es precisa, rica en guiños intertextuales y referencias literarias, y se desliza con agilidad por escenas que no temen ser explícitas ni desbordantes, pero que nunca pierden el tono irónico. El animus iocandi —ese impulso de reír mientras se goza— atraviesa cada línea, y convierte a la obra en un homenaje a la libertad del cuerpo y de la palabra.
En un tiempo donde el erotismo literario a menudo se reduce al cliché o al morbo fácil, Peccata Minuta devuelve a la narrativa erótica su capacidad de transgredir con estilo, de excitar con inteligencia y de jugar con las formas y los límites. Un libro irreverente y lúcido, para lectores con deseo de literatura.
“Peccata Minuta (Vicios Ocultos)” es una colección de trece relatos eróticos que desbordan la mera intención lúbrica para entrar de lleno en el territorio de la literatura. Firmado con seudónimo, este volumen combina la libertad sexual con la libertad estilística: hay cuentos que homenajean a Cervantes, Joyce o Bataille, sátiras filosóficas, parodias de géneros y situaciones cargadas de deseo, humor y juego. El erotismo no aparece aquí como fin, sino como motor narrativo y campo de experimentación.
Los relatos son diversos en tono y estructura: un psicópata sexual castizo, un seminarista confesor, un taxista verborrágico, un mentor romano, un Génesis reinventado… cada historia plantea una peripecia erótica con una arquitectura literaria cuidada, creativa y muy consciente de sus referentes. Lo jocoso, lo impuro, lo intelectual y lo carnal se entrelazan con naturalidad.
Para lectores de Anaïs Nin, Sade, Almudena Grandes o Georges Bataille, Peccata Minuta propone una lectura lúdica y provocadora, que invita a disfrutar del sexo y de la escritura en sus múltiples formas.

Un manuscrito que esta autora nos ofreció y que había escrito para concurrir al premio de narrativa erótica “La Sonrisa Vertical” ya desaparecido. Finalmente no se presentó y tampoco se editó. Ahora lo presentamos en MENUDAS EDICIONES.
Son un total de 13 relatos que pertenecen género erótico, a la antigua usanza. Responden a las más variadas temáticas y estilos, como si la autora hubiera querido también desde un punto de vista estilístico algún tipo de orgía.
A la autora, desinhibida sin duda, le da igual parodiar un capítulo vicioso de “El Quijote” (supuestamente perteneciente al libro original) “Las venéreas aventuras del caballero de la mancha”, que simular el monólogo final de “Ulises” en “Semblanza de Molly (Peccata Minuta)”, o incluso un capítulo del “Génesis” igualmente apócrifo. Otras veces simula un tratado filosófico (al modo kantiano) en “Crítica de la razón impura” o hace su particular versión del psicópata sexual patrio en “Spaniard Psycho” (o crónica de un gatillazo). En sus páginas encontraremos desde un taxista soltando su perorata a una clienta (y que acaba siendo el sorprendido al final) en “Libre”, hasta un seminarista morboso “Confesiones”, pasando por una familia de colonos a los que se les imputan desde el vecindario todo tipo de prácticas perversas (“Habladurías”). También encontraremos un directivo agresivo que al llegar a casa se convierte en todo lo contrario (“Hogar dulce hogar”) y otras historias que harán la delicia de cualquier lector aficionado al género.
Abstenerse los demás…
Según la autora son veleidades narrativas, en clave erótica, escritos para uso personal…
